Con guitarra nueva, lo que me falta es… aprender a tocarla!. Para ello, me he puesto en manos de un excelente profesor y gran persona. Me gusta hablar con el y ver que no estoy solo en este mundillo tan proceloso. Hablamos largo y tendido del planteamiento de las clases, de lo malo que soy tocando la guitarra y de los cojonudos que son artistas tales como Robben Ford, David Gilmour, Eric Clapton, Joe Satriani y demás guitarristas estratosféricos… puta envidia.
En fin, que hablamos tanto, que por segunda vez ni siquiera enchufé la guitarra para tocar la lambada… y lo peor de todo… es que no me importó!. Nada más que hablando de música, aprendes música… flipante.
Por allí empezaron a pasar personas mil, cada una con un tema distinto pero con el mismo trasfondo. Y parecía estar en un taller donde cada mecánico aporta su granito de arena para arreglar algo.
Pude hablar con otro enamorado de las guitarras pero que me saca algo de carrerilla. Inocente de mi, le dije: Oswaldo (…) para que son estas cajitas? – son para pedales. Conoces el Big Muff? – Claro que lo conozco (como todo el mundo sabe, se trata de un pedal de distorsión creado en Nueva York por ElectroHarmonix a primeros de los gloriosos 70′s…) – Pues si quieres te hago uno…
Jaque mate… me estás contando que tu fabricas pedales de efectos!?!!!. Tocado y hundido… empezó a sacar diagramas de componentes electrónicos, que si condensadores por aquí, transistores y resistencias por allá… se me puso la piel de gallina… desde la Universidad que no veía aquel jaleo. Me consuela pensar que la asignatura T.E.I. sirvió para algo…
Creo que voy a hacer muy buenas migas con Oswaldo… intercambiamos correos e intenciones de colaborar en proyectos de construcción de guitarras (y quién sabe si podría lanzarme a hacer algún pedalete yo mismo?!)
Para terminar la tarde, y como gran colofón superrealista, empezaron a entrar saxofonistas al estudio y aquelló derivó en una jam session de viento del cagarse. La pena es que las clases las recibo a unos 40 Km de mi casa y allí les tuve que dejar en plena explosión musical para poder llegar a los brazos de Morfea (sigo siendo heterosexual…) a una hora prudente.
Lo cojonudo de la música, a parte del placer que reporta escucharla y tocarla, es que fomenta el buen rollo: te acaban de presentar a una persona y después de admirar y ensalzar juntos el trabajo de peña como Miles Davis o John Coltrane, acabas descojonándote y aprendiendo cosas geniales de ese perfecto desconocido. Pero todo da igual porque el amor por la música lo gobierna todo. Se trata de algo que supera ideologías, tendencias, opiniones personales y todo lo que se te ocurra en lo que discrepar con alguien. Music, like Love conquers all… (rima?!, mi primer título de una composición propia?
)
Por ello, gracias a todos los que me hicieron disfrutar de ese gran momento musical.
Rock ‘n Roll!!

Sabes una cosa, deberias de centrarte mas en aprender a aporrear la guitarra y desahogarte en Mostoles, que darle guerra a tus pobres vecinos. Y a ver cuando haces una demostración publica de todos estos conocimientos que tienes, creo que el Calderon esta libre estos dias, voy reservandolo ya?