El de ayer fue el tercer finde de conciertos “preparados”. Tras Londres y Arganda este viernes la ciudad de Collado-Villalba. Afrontaba la cita con mucha expectación por varios motivos: en primer lugar, por el artista en cuestión, Vicente Amigo. Me encanta este guitarrista.

El segundo motivo es que siempre que voy a algún evento sin la compañía de la novia de mi mejor amigo (…), algo termina pasándome. Permitidme mostraros el balance de las últimas maldiciones-vudú recibidas:

  • Agosto 2004 (?): Me voy al parque temático de la Warner con los colegas y por no desviar el post, decir que me tiré tres días sin poder entrar en casa, sin coche, sin dinero, sin dignidad!, llendo a currar con el coche de un colega, con la ropa de otro (el más recortaito, con lo cual, fijaros el plan!!!) y los zapatos de otro… esta historia SI QUE es buena… jajaja, un día de estos leereis sobre ella por aquí.
  • Julio 2006: ViaJazz. Voy “solito” a ver al gran, al incomparable, al irrepetible rey del blues, Mr. B.B. King!!… resultado: un camión le mete una ostia a mi pobre coche (que estaba aparcado) y le deja el paragolpes delantero colgando. Afortunadamente, la Policía de Collado-Villalba se encarga de tomarle los datos al infame villano conduce-camiones destroza paragolpes y puedo dar parte al seguro para que me lo arreglen.
  • Septiembre 2007: Despedida de soltero de un colega en Salamanca. Me tomo dos cervezas y me tengo que ir al hostelito con un mal cuerpo de tres pares de cojones.

Queridos lectores si esto no es vudú, que alguien me lo explique…

- Willy, estás listo?
- Si Néstor, estoy saliendo de mi casa.
- OK majete, te espero en el coche.
Y unos 45 minutos después estabamos en Collado-Villalba.

El instinto de supervivencia y la mala experiencia de mi última visita a esta localidad me hacían ponerme nerviosito a la vista del primer aparcamiento libre que veía. Increible, estaba a un kilómetro del campo de futbol y había sitios por todos lados! (sospechoso verdad??). Tras desvirgar unos 4 aparcamientos con mi coche ahora lo meto y ahora lo saco, decidí poner fin a esta neura tan preocupante y lo dejé tirado más bien
lejitos del recinto.

- Willy, parece que va a llover, el cielo se está nublando…
- Naahhh, seguro que no es nada

Teníais que haber visto los nubarrones… daban miedo.
Menos mal que uno es precavido (y algo perezoso) y cogí un paraguas que se había quedado a vivir en el maletero de mi coche desde el invierno pasado.

No estaba en muy buenas condiciones pero…

- Que raro Willy, no hay nadie y abren las puertas en 5 minutos… – Yo se que el flamenco puede no gustar a mucha gente, pero gustarle solo a 2 personas??
- Vamos a esperar un poquito. Uy que gracia, caen unas gotitas!, jajaja, abre el paraguas Néstor.

Y tralarí tralará, fuimos caminando hacia otra puerta cuando entonces vimos un pedazo relámpago que nos dejó sin respiración durante unos segundos.

- Néstor, dime que eso ha sido un flash muy muy pero que muy grande.
- Mmmmmm, si, eso ha sido…

Acto seguido, empezó a llover como si no lo hubiese hecho jamás de los jamases. Pero no jamás de broma… jamás en su más amplio y literal sentido. Qué gotones, la Virgen Santísima. Y ahí estabamos los dos como Jim Carrey y el otro nota en la peli de “Dos tontos muy tontos”, descojonaos por una situación que nos desbordaba. No os podeis imaginar lo que jode la fría lluvia cuando te golpea a traición en los riñoncitos!, brrrr…

No nos lo dijimos a la cara, pero a medida que la lluvia caía con más fuerza, más nos arrimábamos buscando en el otro el resto de la protección que nuestro maltrecho paraguas no podía ofrecernos. Es precioso ver como una situación “excepcional” saca el lado más romántico de los seres humanos…

Como cuando te dicen “¿qué harías si supieses que el mundo se va a acabar en 10 minutos?”. Pues si hubiesen pasado unos minutos más lloviendo de aquella manera, salimos en la portada de la revista Zero como paradigma del amor homosexual. Garantizado…

Os pongo en situación:
Caía la mundial, rayos y centollos por doquier. Unos 20ºC, Willy y Néstor empapaos bajo un paraguas medio roto, apollaos contra una pared y debajo de un árbol (algo que NUNCA debeis hacer). Y venga a reirnos y jaja, y jiji… la verdad es que descojonaitos pero calaos hasta los huesos. Willy le gritaba a la gente que iba en coche: “EHHHHHHHHHH, llevarnos hijoputaaaaaaaaaaas!!!!”, jajaja. La peña nos miraba y no daban crédito. Pensamos en salir corriendo a una parada de autobús de esas con marquesina roja que estaba a unos 300 metros, pero tras evaluar las condiciones de la piscina (porque ya no había carretera) la descartamos de inmediato.

Como por arte de magia, el destino quiso dejar de putearnos. Ya se había reido bastante (y nosotros también) y la cálida luz del sol rasgó el cielo permitiéndonos albergar un poquito de esperanza en nuestros mojados corazoncitos.  Llegué a ver 2 arcoiris, palabra!!
Nos pusimos a caminar y nos plantamos junto a unas señoras musulmanas que muy astutamente se habían colocado tras unos arbustos que les quitaban el 80% de la lluvia que caía. 80% que nosotros acogimos en nuestro seno como los presidentes de honor de “Pringaos Sin Fronteras” (en adelante PSF) que
somos.

Pueblo inteligente el musulmán, ahora me explico que dominasen la península Ibérica durante tantos años… Adaptación al medio…

- Hola señoras, que hay?
- (…)

Y salieron corriendo.

- Willy, estas no deben ser de por aquí…

A esto que las puertas debían haberse abierto hace 15 minutos y aquellas estaban más cerradas que las bocas de nuestras ex-compañeras de arbusto. Se habrá suspendido??. Nos pusimos a investigar y descubrimos que el concierto NO era allí, si no en el pabellón municipal, lo cual afortunadamete implicaba techo.
Paró de llover y nosotros empezamos a preguntar a la gente.

- Willy, este parece nativo, pregúntale.
- Hola jefe, sería tan amable de indicarnos donde está el pabellón?
- Claro, está detrás del campo de fútbol… por cierto, vosotros sois de “PSF”, no?…
- (Tu puta madre… grñ#@!!!)

Menos mal que el dichoso pabellón estaba cerca, porque podría haber sido mucho peor.

En esto que se nos acercó una chica, a la postre conocida como la hijalagranputa con su corte de flequillo estilo “Jarrai” o “Kale Borroka” (si, sabeis muy bien a qué me refiero) y nos dice:
- ¿Sabéis donde es el concierto?
- ¿Nos llevais en coche? – preguntó Willy.
- Mmmmmm, es que vamos a otro sitio antes…

Y ahí se separaron nuestros destinos, hasta que claro, nos volvimos a encontrar en la entrada del concierto, sin que nadie hubiese pasado antes por ningún otro sitio… muy reconfortante.

- Holaaaaaaaaaaa cacho zorra!.
- (…)

Hubiese deseado tener flequillo para esconderse debajo…

Para terminar esta epopeya. Decir que cuando llegamos, TODAS las entradas del pabellón estaban inundadas. Era como llegar a un castillo medieval con foso pero sin cocodrilos. Y claro, había que entrar.
Willy saltó el foso, y yo me preparé para hacer lo propio.
- Una, dos y… tres!!

Que salto amigos. Mientras volaba sobre el río que circundaba el pabellón municipal, mi estropeada mente me trajo al primer plano imágenes de “Humor Amarillo”, donde como todo el mundo sabe, los concursantes no suelen acabar bien parados.

El planeta entero redujo su velocidad y ahora funcionaba a cámara lenta, a 33RPM: la gente se giraba para mirar atónita. Las madres abrazaban a sus niños con una mezcla de sorpresa y deseo, mientras los hombres asentían con la cabeza admirando la valentía de aquel esbelto rebelde conocido como Néstor. Veneraban la figura de un indomable humano anónimo para ellos que se enfrentaba a su destino cual superhéroe de cómic, desafiando a la gravedad como lo hacen unos hermosos pechos de silicona con el único y noble fin de sortear aquel terrible obstáculo de aguas turbias y poder culminar el objetivo del día que no era otro más que disfrutar de la guitarra de Vicente…

El desenlace, como no podría ser de otra manera, es que el salto se quedó corto y fui a parar dentro de aquel terrible torrente… gritando y maldiciendo mi mala suerte, pero especialmente a la puta madre del concejal(a) de infraestructuras del Excelentísimo Ayto. de Collado-Villalba por tener las alcantarillas más guarras de toa la zona norte de Madrid…

Al final, caladito perdío pero contento, entré con Willy al recinto donde nos quitamos las penas a base de bocatas de jamón y bebida.

Del concierto en si, he decidido que no voy a poner nada de nada. No encontraría las palabras adecuadas para transmitiros las emociones que el Sr. Amigo fue capaz de regalarnos durante la hora y pico en la que consiguió (el si) parar el Tiempo a golpe de arte y sentimiento.
Para despedirme un consejo, si teneis ocasión de ver a este maestro de la guitarra en directo, no dudeis un instante: pillad la entrada y dejaros llevar. No os decepcionará.

Sed felices.